4 diciembre 2011
la tarde anterior estuvo nublada en Lescun e incluso durante la noche llovió, pero confiábamos en que el hombre del tiempo acertara y el domingo saliera mejor. menudo chasco por la mañana cuando observamos las nubes bien agarradas a la montaña. estoy con Toño, pronto va a ser padre por segunda vez por lo que ésta va a ser su última salida montañera en varios meses.

comenzamos la andada desde Laberouat, pasando por las cabañas de Ardinet y Cap de la Baitch, donde paramos a ver si hacemos tiempo y va escampando, nada. ya por las alturas, cerca del col des Anies, definitivamente caminamos dentro de la nube. hay poca nieve, pero lo suficiente para tapar el sendero y los mojones. utilizamos el gps para trazarnos un rumbo pues la niebla no nos deja ver el itinerario y, de repente, ¡¡albricias!!!, se despeja y podemos observar el magnífico Pic d’Anie.

la vía normal da la vuelta hacia el Oeste, pero intentaremos buscar la ruta que sube más directamente desde el Este. encontramos varias canaletas y corredores que se podrían probar, pero parecen demasiado audaces para afrontarlos sin métodos de aseguramiento, así que seguimos chinochano dándole la vuelta hasta encontrar una vaguada que lleva a la arista cimera desde el SurEste. algunas grietas kársticas amenizan el recorrido.

la llegada a la arista con el cielo azul y las nubes vagando por debajo nos impresiona, con lo mal que pintaba esta mañana!!!



unas cortas trepadas preceden la cima, que disfrutamos brevemente pues hay un moderado viento que se hace incómodo.

para la bajada nos dirigimos directamente hacia el collado que separa el Anie del Coutende y nos dejamos caer hacia el valle de Cayolars d’Anaye, bajo el Billare.

allí decidimos tomar la ruta que, a media ladera, contornea las faldas del Coutende hasta la cabaña de Lacure, que menudo descubrimiento cómo está de bien cuidada. por un bonito hayedo bajamos a cruzar el río por La Mouline y enlazamos con el camino de subida para retornar a Laberouat.

una cima que llevaba tiempo deseando, tuvo su ocasión, y la combinación con el recorrido circular supuso una jornada dura pero demasiado de bonita.
dedicado para Toño, Ester y sus dos hijitas; Berta y la recién llegada Carla.









